La mayoría de los rascadores de bajo precio en el mercado escatiman en diseño, defraudando tanto a los gatos como a sus dueños: están hechos de aglomerado endeble, con postes de soporte que se colapsan bajo una ligera presión debido a sus núcleos de papel reciclado, envueltos en telas químicas con formaldehído y equipados con herrajes de mala calidad que se oxidan y aflojan fácilmente...












